jueves, 9 de julio de 2009

el fracaso bar

EL FRACASO bar

Según cuentan filósofos, historiadores, buscadores de leyendas y cazadores de mitos, en Cañada de Gómez existió alguna vez un bar llamado "El Fracaso ". Y haciendo referencia a los perspicaces relatos que he podido llegar a oír, quizás con la oreja sobre un vaso apoyado en la pared, en un campamento, en un fogón o en algún pijama party, el bar abría su puerta a las 5 de la mañana, y a el acudían los hombres tristes, que habían sido participes absolutos de algún fracaso amoroso, de alguna traición; desvelados, con rostros serios y ojos lagrimosos esperaban la hora para poder llorar en algún lugar donde esta actividad agobiante quede verdaderamente bien, sin escuchar otra cosa que sollozos, y sin la ardua necesidad de tener que andar consolándose entre ellos.
Comentan también, que la atención de sus mozos era totalmente desgarradora. Atendían a su gardeliana clientela comentando en voz alta sus éxitos sexuales, sus aventuras en los asientos traseros de los coches y en las oscuras pistas del sótano del sport, sin tener la mas mínima amabilidad de ofrecer pañuelos de papel.
Los caballeros exitosos, como dice Dolina, no conocerán jamás la verdadera esencia del amor imposible, pero sin embargo se sospecha que al bar se acercaban pintorescos hombres, casados y hasta con amantes, para simplemente deschavar en las oficinas los nombres y apellidos de los devotos del bar y luego reírse de ellos sin ninguna compasión. Incluso en alguna ocasión el encargado del bar a tenido que echar a patadas a escritores, poetas y músicos que buscaban inspiración en aquellos comentarios tristes e imágenes desopilantes, solo por el hecho de querer escribir la cosa mas triste y perdedora. El mejor artista, dicen, es quien alguna vez a perdido algo.
El redactor del diario de la ciudad, y el conductor del noticiero partieron a una expedición por la madrugada Cañadense en la búsqueda de "el fracaso", pero no lo han podido encontrar, de hecho, no se registraron nunca sus fotos ni sus imágenes, o talvez, si lo encontraron, pero se dieron cuenta que ellos dos también formaban parte del club de los abandonados y nunca mas volvieron a sus trabajos. Sus mujeres, hoy están encargadas de la redacción del diario y las notas del noticiero y se las ve felices y sonrientes por la ciudad, del brazo de muchachos jóvenes y corpulentos.
Amigos de los devotos del bar, a quienes no volvieron a verlos jamás, se han quedado con sus novias y algunos hasta le pagan la cuota del gimnasio.
A medida que pasó el tiempo el bar se fue expandiendo y la empresa fue creciendo. Una de las causas es el abuso de su dueño, obviamente también abandonado, en los precios de la lágrima en jarrita y el legui. Hace algunos años he recibido noticias de que hubo sucursales en todo el país para luego expandirse a cada rincón del mundo. Hay quienes afirman que incluso en el día de hoy, en esta madrugada sin ir mas lejos, si te atropella una amargura profunda por un amor imposible, por un saludo rechazado, por una carta de despedida, por haber perdido todo, sin ningún esfuerzo tus pasos te llevarán al bar, a esperar en la puerta a que el encargado abra y ponga un disco de pasta de tangos de Gardel o una emisora de alguna radio AM de la región , reservándote una mesa, con una silla solitaria, un cenicero y una revista de no se que año en la que se ven mujeres voluptuosas en ropas mínimas.
Yo no sé con exactitud cuanta verdad esconden estos relatos, pero no me animaría nunca a desmentirlos, porque puede que de algunas de esas mesas, de algunas de sus servilletas hayan salido infinidad de canciones, poemas, cuentos, novelas y textos que relatan la historia de un amor perdido, y dejo al lector toda la responsabilidad de creer en la posibilidad de que esto que lee, no es mas que el resultado de una de esas madrugadas en algún bar "el fracaso" de alguna ciudad del mundo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

no se como llegué acá pero este cuentito me gusto i ahora voy a seguir leyendo