Decido regresar a escribir algo, por abundancia de necesidad y de apuntes no leídos, por la tristeza del encasillamiento, el encierro mental y la mirada tan corta. Escapar del trajín diario es conectarse, esta vez no a la web, sino a uno mismo. Buscar el escape, la salida, que sería en esta ocasión , como una inspiración con la boca, abrir la boca grande e inspirar con ella, cerrando los ojos, lentamente, como si nos colaramos, acopláramos, a ese viaje de oxígeno hacia el interior.... ayudado tal vez, por una dulce melodía que suena por los parlantes chotos de tu computadora, con la suerte de que estas ganas de implosión no te sorprenda en tu laburo, en una clase, en la calle, en un café, aunque tiene altas posibilidades de ser posible... No ; este estado es amigo del silencio, de los mapas, del mate lavado, de Reed.
Enfrentar nuestros muros es tan necesario como complicado.
Por eso escribo, porque es para mi una forma de arte, como tocar la guitarra, pintar un cuadro, bailar, todos caminos iguales que conducen al mismo estado, al regodeo con la energía y la pasión. Que después vengan las instituciones, los mensajes subliminales/culturales, la imagen chata. Yo sé que va a llegar la paz. Porque me reconozco.
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